(Noviembre 2019)
El martes 12 de Noviembre, nuestra profesora de religión nos ofreció un proyecto que consistía en una nocheada en el colegio para los alumnos de 3º y 4º de Primaria y se necesitaban tres o cuatro alumnas que fuesen monitoras. Mis compañeras Ruth, Nogah, Shirel y yo nos ofrecimos y ese día tuvimos una reunión con los profesores, donde nos explicaron todas las actividades que querían llevar a cabo durante la nocheada.
El viernes 15 y el sábado 16 tuvo lugar la nocheada en el colegio. El viernes, nada más terminar el colegio, empezamos a preparar la sala en la que íbamos a dormir los niños y los alumnos. Construimos tiendas de campaña, trajimos las colchonetas donde dormirían, decoramos la sala y repasamos todas las actividades que íbamos a hacer esa noche. Unas horas después empezaron a llegar los niños y les explicamos todo lo que iba a pasar esa noche. Empezamos la tarde llevando a los niños a la sala donde iban a dormir para que dejasen sus cosas y después les llevamos al polideportivo donde hicieron algunas actividades dirigidas por los profesores. Mientras, mis compañeras y yo preparamos la merienda para ellos y ayudamos en las actividades en las cuales los profesores necesitaban ayuda. Durante el resto de la noche, ayudamos a poner la mesa y durante la cena servimos los platos antes de sentarnos. Después nos quedamos a recoger la sala de la comida y cuando bajamos ayudamos a todos los niños a cambiarse, abrir sus sacos de dormir y prepararse para irse a dormir. Mi compañera Shirel fue la única de las tres monitoras que se quedó a dormir conmigo pero a la mañana siguiente, mis otras dos compañeras volvieron y nos ayudaron. El sábado fue más intenso ya que el día fue más largo y tuvieron lugar más actividades como una búsqueda del tesoro, elaborar una obra de teatro y un baile, preparar la comida y limpiar todas las zonas en las que habíamos estado.
Si tuviese que hacer algo diferente sería tener más paciencia con los niños ya que uno de los retos para mi en este proyecto fue que no tengo mucha experiencia con niños tan pequeños y en algunos momentos me ponía un poco nerviosa pero sinceramente, al final lo disfrute y mis habilidades cuidando niños se desarrollaron. Mis padres sabían el reto que iba a suponer este proyecto, por lo tanto, cuando terminó, me preguntaron si había valido la pena. Yo estuve un rato pensando pero al final concluí que sí, había valido la pena. Pasé parte del fin de semana ayudando en un proyecto con niños y pude pasar tiempo con mis amigas. En definitiva, el reto valió la pena.
He desarrollado el resultado de aprendizaje 1 ya que he identificado en mi misma mis puntos fuertes y las áreas en las que necesito mejorar si vuelvo a hacer un proyecto como este, mi paciencia y mis preocupaciones innecesarias. También he desarrollado el resultado de aprendizaje 2 ya que he afrontado desafíos como mi falta de experiencia con niños y he desarrollado nuevas habilidades en el proceso. Por último he desarrollado el resultado del aprendizaje 5 ya que mis compañeras y yo hemos tenido que hacer uso de nuestras habilidades para trabajo en equipo y reconocer los beneficios del trabajo colaborativo.

